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En defensa de las naves de Talavera

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La cesión por parte del Ayuntamiento de Sevilla de tres naves de la calle Becas a la Hermandad de Pasión sigue alimentando nuevos debates acerca de la gestión municipal de estos bienes de la ciudad. Defensores del patrimonio histórico criticaron este jueves el acuerdo, que calificaron de «privatización encubierta» y de ejemplo de la política desarrollada por Juan Ignacio Zoido en este mandato.

«La ciudad no se puede pensar a trozos», advirtió Julián Sobrino, profesor de Historia de la Arquitectura y especialista en patrimonio industrial, que coincidió con Jorge Benavides, profesor de Arquitectura de la Universidad de Sevilla, en que el proyecto al que el Ayuntamiento ha dado luz verde no es el mejor para dignificar dicho entorno que merece «un respeto».

Las naves son de Juan Talavera y de la Vega, exponente de la arquitectura regionalista en Sevilla y autor también del Costurero de la Reina, el cine Cervantes o la decoración del palco de la Diputación de la plaza de la Maestranza. Los inmuebles cedidos son, por tanto, de 1902 y colindan con la Nave Singer de José Espiau, otro patrimonio industrial rehabilitado y cerrado desde hace años, la Torre de Don Fadrique y el convento de Santa Clara, un entorno que podría contectarse entre sí y en el que también figura una vivienda, antiguo taller-almacén, de Aníbal González. «Merece que se estudie un proyecto distinto para esas naves, una operación mixta donde se respete el patrimonio y se potencien las actividades de creación», apunta Sobrino, en desacuerdo también con el procedimiento seguido por el gobierno municipal. A su entender ha sido «opaco y poco transparente, sin discusión pública y sin posibilidad de oferta a diversos colectivos de la ciudad», que no han podido optar en igualdad de condiciones a esta cesión.

En este sentido, Benavides conviene en que el uso que el Ayuntamiento ha previsto al cederle a la cofradía bien puede considerarse terciario «o, en el mejor de los casos, equipamiento social privado, no previsto y no conveniente en el entorno del convento, pues no atrae a turistas y desde hace años este enclave está propuesto para ser el Museo de Sevilla». Según el profesor, en caso de llevarse a cabo esta iniciativa, que viene de la anterior etapa de Alfredo Sánchez Monteseirín, las parcelas de propiedad municipal podrían ayudar a que se consolide la manzana de Santa Clara con un uso que ayude a regenearla, «teniendo en cuenta que la Torre de Don Fadrique es un significativo hito urbano, al igual que la cercana Casa de los Bucarelli». Benavides recuerda que los albergues sociales generalmente están en la periferia de los centros históricos y que hay muchos edificios públicos que podrían acoger este uso y no frenar el cultural.

Los defensores del patrimonio histórico coinciden en criticar la gestión que el gobierno de Zoido en esta materia. «Hay una gran incapacidad y esta cesión hipoteca el futuro de la ciudad; si el Ayuntamiento es incapaz de gestionar una nave de 1.500 metros en la calle Becas, ¿qué hará con los 20.000 de la Fábrica de Artillería», se pregunta Sobrino. Benavides apunta que el alcalde tiene el complejo propio de los que no son sevillanos: «Haces cosas para afirmar su sevillanía y obtener el reconocimiento social a través de las cofradías, perjudicando a la ciudad y privatizando espacios urbanos sin ninguna referencia cultural, sino de simple figuración».

Los vecinos apuestan por un nuevo jardín

Vecinos de la calle Lumbreras iniciaron este jueves los primeros contactos para conformar un frente común con asociaciones del entorno de Santa Clara con el propósito de que las naves cedidas no se conviertan «en un club social de una hermandad». Los residentes consideran que hay otros locales de otras dimensiones y valor en la zona para el centro asistencial anunciado por la entidad, que ha servido de argumento para dar luz verde a la cesión y que es un servicio que ya está cubierto en dicha zona por otras organizaciones. Los vecinos insisten en que se está «usurpando  un patrimonio a la ciudad» que debería recuperarse. En este sentido, abogan por crear en la zona un nuevo jardín y permitir que las naves sean el acceso a la Torre de Don Fadrique. Además, alertaron de que la complejidad del proceso puede provocar que, en caso de querer deshacer el acuerdo, haya nuevos obstáculos y ese patrimonio quede por más años «en el limbo».

Información generada por Diario de Sevilla, María José Guzmán. Última actualización 17/04/2015