Del 10 al 12 de junio hemos celebrado, junto a la Universidad de Granada y el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, la segunda edición de nuestro curso de especialización en catalogación y gestión del patrimonio industrial mueble, y el resultado ha superado nuestras expectativas.

En la imagen: foto del alumnado junto a parte del profesorado y Juan José Primo Jurado (IAPH) en el centro. Espacio V Centenario UGR.
Durante estas jornadas, estudiantes y profesionales de la documentación, la conservación y la gestión patrimonial se han dado cita para abordar un reto que cada vez nos parece más urgente: profesionalizar la forma en que catalogamos y conservamos las colecciones técnicas, científicas e industriales que custodian nuestras instituciones. Maquinaria, material de laboratorio, instrumental científico… objetos que cuentan la historia del trabajo y del progreso, y que precisan el mismo rigor metodológico que cualquier otra tipología patrimonial.

Alumnos documentando una pieza en los talleres del Centro de Gestión y Restauración del Patrimonio Cultural UGR.
El programa ha combinado sesiones teóricas con un enfoque eminentemente práctico, de la mano de especialistas en restauración, documentación y tutela del patrimonio cultural. Hemos hablado de metodologías de documentación, criterios de valoración y los retos específicos que plantea este tipo de bienes: su escala, su materialidad, su vinculación con procesos productivos que muchas veces ya han desaparecido.

Juan Antonio Arenillas ha sido uno de los docentes que ha formado parte del profesorado.
Pero si hay un momento que resumiría esta edición, sería la jornada práctica de trabajo grupal, en la que el alumnado pudo poner en común lo aprendido trabajando directamente sobre piezas reales. Ahí es donde la teoría se convierte en oficio: ver a un grupo de profesionales debatiendo cómo describir, medir y contextualizar una máquina centenaria o moderna es una de las mejores señales de que este tipo de formación tiene sentido.

La documentación que acompaña el bien mueble también ha sido fundamental para realizar este ejercicio.

En la sesión práctica se incluyó un apartado para compartir técnicas a la hora de fotografiar los objetos.
También se ha mostrado de especial importancia el contacto directo con experiencias reales de gestión patrimonial. Las visitas organizadas a los fondos del Centro de Gestión y Restauración del Patrimonio de la UGR, el Colegio Máximo de Cartuja o la Facultad de Farmacia nos han permitido conocer de primera mano cómo se está abordando la recuperación de este tipo de bienes culturales. Especial mención merece la visita a la Azucarera de San Isidro, declarada Bien de Interés Cultural y en pleno proceso de transformación hacia lo que será el futuro Campus UGR-Sostenibilidad. Recorrer sus naves, conocer el máster plan de recuperación e imaginar su maquinaria original de vuelta en su contexto, ha sido una lección práctica de enorme valor: aquí, la catalogación y el respeto al patrimonio industrial no son un ejercicio teórico, sino el punto de partida de un proyecto vivo que convierte memoria fabril en innovación, investigación y futuro.
Imágenes cedidas por Marek Grzeszczyk ©

Maquinaria de Diario Patria en el Colegio Máximo de Cartuja (actual Facultad de Comunicación).



Elementos de destilación y rectificación de alcoholes en el entorno de la Facultad de Farmacia.

Torre alcoholera de San Isidro proyectada en 1907 por Juan Monserrat en estilo Art Nouveau.




Desde FUPIA queremos agradecer a la Universidad de Granada su compromiso con esta colaboración, y a todo el equipo docente por su generosidad al compartir su experiencia. También a quienes han venido desde distintos puntos —algunos con largos desplazamientos— porque su interés es la mejor prueba de que el patrimonio industrial mueble necesita, con urgencia, profesionales de distintas disciplinas formados que sepan documentarlo y protegerlo.
Nos vemos en la próxima edición.








